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MAYO ´11-CONSEJOS PARA UNA DIETA SALUDABLE  
   
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Bienvenidos.....
 

Hola a todos, y bienvenidos a este espacio divulgativo sobre hábitos de alimentación saludable.

Desde hace unos años, la sociedad actual muestra un interés creciente por los problemas que presenta la alimentación de las personas. Poco a poco, va aumentando la conciencia sobre la relación que existe entre una correcta nutrición y el mantenimiento de la salud de manera óptima.


Paralelamente, se ha producido un progreso notable en los conocimientos sobre la naturaleza de los procesos nutritivos en los últimos años. Sin embargo, estos avances pueden resultar, en ocasiones, difíciles de transmitir de manera sencilla, resultando confusos y contradictorios.

Citando al Profesor Grande Covián, uno de los científicos españoles más reconocidos en el ámbito alimentario, “es evidente que la sociedad contemporánea muestra un interés creciente por los problemas de la nutrición y la alimentación del hombre”. Desgraciadamente, este plausible interés se acompaña de la aparición constante de una serie de falacias, mitos, dietas mágicas, que constituyen hoy en día un grave problema al que, necesariamente, debemos hacer frente, puesto que llegan a poner en peligro nuestra salud”

Por esta razón, se presenta este apartado de “consejos de alimentación saludable”, donde se intentará realizar una tarea divulgativa, eficaz y abierta, sobre educación alimentaria, para poder aclarar la confusión que pueden presentarse en el ámbito nutricional.
Las áreas sobre las que se tratarán serán:

Nutrición y Dietética: donde se expondrán temas relacionados con la alimentación saludable y equilibrada, dieta mediterránea, recomendaciones nutricionales y alimentación saludable en determinados estados fisiológicos, deportes, etc. siempre desde una perspectiva clara, concisa y sencilla, a fin de poder ser entendida por todo el mundo

Bromatología: Este apartado basado en un término de origen griego (Bromatos: alimento y Logia: ciencia) nos traerá la información sobre las características nutricionales, tecnológicas y funcionales de los alimentos que adquirimos a diario. Por otro lado se presentarán alimentos procedentes de otras culturas y regiones que cada vez se imponen con más fuerza en nuestra sociedad.

Espero que con el tiempo este espacio de todos se convierta en una herramienta eficaz para mejorar nuestra cultura alimentaria y de esta manera optimizar nuestra salud.


Un saludo
Javier García Pereda
Nutrición y Tecnología de los Alimentos
Escuela Superior de Hostelería de Sevilla

 

QUE SABEMOS DE LA DIETA MEDITERRANEA

 

Recientemente, hemos sido testigo del nombramiento de la Dieta Mediterránea como Patrimonio Inmaterial de Humanidad, pero realmente se habla tanto de esta Dieta y de sus beneficios que, que a menudo, nos olvidamos de sus orígenes y de cómo seguirla.

En esta entrega, intentaremos explicar brevemente los orígenes de tan particular modelo alimentario y daremos una serie de recomendaciones para poder llevarla a cabo.

¿Qué es la Dieta Mediterránea?

La dieta mediterránea es la forma de alimentación que, desde hace varios siglos, mantienen los pueblos de la ribera del mar Mediterráneo.
Aunque el profesor Ancel Keys fue el primero en definirla claramente, ya en textos anteriores se habla de unas costumbres, culinarias y de vida, similares en todos los países de la costa del Mediterráneo.

¿Qué países se benefician de ella? No son sólo los países europeos como España, Francia, Italia, Chipre, Grecia, Portugal, la antigua Yugoslavia, Albania, San Marino, o Mónaco; sino también Marruecos, Túnez, Malta, Libia, Israel, Jordania, Egipto, y Siria. Aunque Portugal no es un país mediterráneo, también se beneficia de las ventajas de la dieta mediterránea a través de la influencia del resto de la Península Ibérica.

¿Qué características tiene?

La Dieta Mediterránea se ha ido forjando a lo largo del tiempo, y es fruto de la influencia que nos han dejado todos los pueblos que han pasado por estos países: iberos, celtas, griegos, romanos, bárbaros y árabes. Griegos y romanos sentaron las bases de lo que actualmente conocemos como dieta mediterránea con la "trilogía mediterránea"; pan, aceite y vino, presentes desde siempre en nuestra cultura.

Para Homero ser comedor de pan era sinónimo de hombre. Es tos elementos continúan con el cristianismo, para el que pan y vino eran fundamentales. Más tarde la relación con los pueblos germanos incorpora la carne a la alimentación; y por último los árabes introdujeron alimentos nuevos como las berenjenas o las alcachofas, y otros tan importantes para la dieta mediterránea como el arroz o la pasta.

A todo este bagaje cultural hay que añadir el descubrimiento de América, gracias al cual conocemos alimentos tan importantes en la elaboración de gran parte de nuestros platos como la patata, el pimiento o el tomate.

La dieta mediterránea no puede ser única ya que son varios los países que la disfrutan, y por tanto cada uno de ellos aporta sus peculiaridades; pero sí hay una serie de características que son comunes a todas ellas:

A continuación realizaremos una descripción de las principales normas alimentarias que nos acercaran a la Dieta Mediterránea.
1. Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición.

Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y un tipo de grasa vegetal (monoinsaturado) que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, confiriendo a los platos un sabor y unos aromas únicos.

2. Consumir alimentos vegetales en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos.

Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan, al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Es muy importante consumirlas a diario y la cantidad recomendada son cinco raciones entre ambas. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.

El consumo diario de pasta, arroz y cereales en general es imprescindible por su composición rica en carbohidratos. Nos aportan una parte importante de energía necesaria para nuestras actividades diarias. Hay que tener en cuenta que sus productos integrales nos aportan más fibra, minerales y vitaminas. 4. Los alimentos poco procesados, frescos y locales son los más adecuados.

Es importante aprovechar los productos de temporada ya que, sobretodo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.

5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos.

Nutricionalmente hay que destacar que los productos lácteos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. El consumo de leches fermentadas (yogurt) se asocia a una seria de beneficios para la salud porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. La carne roja habría de consumirse con moderación y si puede ser como parte de guisados y otras recetas.

Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos. Las carnes contienen proteínas, hierro y grasa animal en cantidades variables. El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, siempre que se pueda, mejor magras, y formando parte de platos a base de verduras y cereales.

7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación.

Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas – aunque de origen animal- tienen propiedades muy parecidas a las grases de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares. Los huevos son ricos en proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy completo. El consumo de huevos tres o cuatro veces a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.

8. La fruta fresca habría de ser los postres habituales y, ocasionalmente dulces, pasteles y postres lácteos.

La fruta fresca tendría que ser los postres habituales en nuestros ágapes muy por delante de los dulces y pasteles. Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a la nuestra alimentación diaria y que se convierten también en una alternativa muy saludable para la media mañana y la merienda.

9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.

El vino se ha de tomar con moderación y con las comidas. El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud pero que se tiene que consumir con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

10. Realizar actividad física todos los días (tan importante como comer adecuadamente


 

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